BUENA MESA

Ribera del Duero fue la zona que flechó a los Comenge para iniciar su bodega de vino en 1999, justo en la llamada “Milla de Oro”, donde se producen los vinos de casas muy conocidas como Vega Sicilia y Matarromera.

 

“Es una bodega familiar, iniciada por mi padre e inspirada por mi abuelo Miguel, pues él era farmacéutico especializado en bioquímica y escribió varios libros de alimentos de contenido nutricional. En 1930 presentó ‘La Vid y los Vinos Españoles’, fue su tesis doctoral; recogía todas las variedades de uva de España de ese tiempo con análisis químicos, organolépticos y hablaba de los beneficios para la salud, como para el corazón y el colesterol.

 

“Ha sido un libro importante en universidades en temas de enología y viticultura, pero como referencia, ya no de texto porque tiene variedades que ya no existen en el país y le faltan las nuevas. Mi abuelo era valenciano, pero vivía en Madrid”, explica Álvaro Comenge.

 

Jaime, el padre de Álvaro, trabajó en puestos de Gobierno y en empresas públicas y privadas hasta que llegó el punto en que decidió trabajar para sí mismo y establecer la vinícola.

 

Se inscribió en un máster de enología y viticultura en la Universidad Politécnica de Madrid y conoció a Rafael Cuerda, ingeniero agrónomo que asistía a la misma maestría. Empezaron el proyecto como socios y eligieron Ribera del Duero porque en aquel tiempo, apunta Álvaro, sólo esa zona y Rioja tenían prestigio en España; además por estar más cerca de Madrid. Jaime se dedica desde entonces a la parte de finanzas y Rafael al campo y la bodega, pues es el enólogo.

 

Álvaro, con estudios en economía y vida profesional en consultorías como PricewaterhouseCoopers así como su propio despacho, decidió dejar esa línea y ayudar a su padre. Se integró hace 14 años y se encarga de ventas y mercadotecnia. Los tres son directores y toman decisiones en conjunto.

Exportación

Esta bodega exporta sus etiquetas a casi toda Europa, a excepción de Francia, por la dificultad de venta de vino extranjero en ese país; a Rusia, Japón, China, Singapur, Tailandia, Malasia, Corea del Sur, Canadá, Estados Unidos, El Salvador, Monrovia y México. A tierra azteca llega su vino blanco y cuatro de sus cinco tintos.

 

  • El blanco se llama Comenge Verdejo, es 100 por ciento de esta uva que es una variedad autóctona de España, y así como la Tempranillo es emblema en los tintos; si hay dos uvas muy típicas españolas en blancos son Albariño y Verdejo.
  • Es muy aromático, con notas a cítricos, flores blancas, pera, cáscara de limón; fresco, totalmente seco y se aconseja para acompañar ostiones, cebiches y mariscos en general.
  • Para que un vino pueda llevar el sello Ribera del Duero tiene que tener por lo menos 75 por ciento de Tempranillo, y se permite que el resto lleve Cabernet Sauvignon, Malbec o Merlot, entre otras.
  • Biberius es un vino joven 100 por ciento de uva Tempranillo, con paso de tres a cinco meses por barrica, frutal, expresivo y amable. El favorito de Álvaro, pues es el más versátil. Va perfecto para tapear con quesos, paella y pescados grasos como atún y salmón.
  • Comenge Crianza también es sólo uva Tempranillo, tiene entre 12 y 16 meses de paso por madera. Es complejo y marida con algo contundente como filete, rib eye e incluso algo picante.
  • Familia Comenge tiene barrica de 27 meses, taninos marcados, un vino hecho a la antigua de esta región. Se aconseja para acompañar cordero al horno y borrego.
  • Finalmente, Don Miguel Comenge, con crianza de 24 meses, es elegante y moderno, el más fino de su portafolio. Va con todo lo anterior y también con postres de chocolate.

Escrito por Staff / Agencia Reforma

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