ENTRE MUROS

El reflejo de las torres del Castillo de Azay-le-Rideau sobre el espejo de agua del lago que lo rodea es una imagen emblemática de la región de los Castillos del Loira, al sur de París.

 

París. - Desde que se construyó, a principios del siglo 16, esta joya renacentista había sido ampliada y mejorada en varias ocasiones, pero nunca había experimentado una renovación tan completa como la que concluyó este año y que le ha devuelto todo su esplendor.

 

“El castillo estaba muy degradado. Lanzamos una operación global que incluye la renovación de las fachadas y del parque, de los interiores que se re-amueblaron y de las instalaciones que se modernizaron, todo para que Azay-le-Rideau recobre su efecto mágico”, explicó Philippe Bélaval, presidente del Centro de Monumentos Nacionales (CMN), dependencia que administra la añeja edificación.

 

Construido sobre una pequeña isla en el río Indre, afluente del famoso Loira, Azay-le-Rideau es un edificio de gran armonía arquitectónica, considerado como una de las obras maestras del renacimiento francés.

 

La renovación que duró tres años y costó cerca de 9.5 millones de dólares empezó por los espacios verdes y el lago, verdaderos marcos estéticos del castillo, que recobraron su aspecto de parque paisajista del siglo 19, lo siguiente fueron los techos y las fachadas.

 

“Fue emotivo constatar que los principales elementos del techo, en particular algunas placas de plomo son de origen, las restauraron artesanos que todavía conocen ese trabajo”, señaló Christel Margotin, jefa del servicio operacional Centro-Este del CMN.

 

“Muchas pizarras del techo también estaban muy dañadas, pero las canteras de Angers de las que provienen ya no existen. Buscamos lo que más se pareciera y fueron las pizarras de Galicia”.

Con funciones defensivas limitadas a lo mínimo, Azay-le-Rideau da prioridad a la comodidad de la vivienda y a la fina ornamentación escultórica, características que se reflejan en su hermosa escalera central, muy innovadora en aquella época. Gracias al cuidado y buen gusto de sus propietarios, Azay-le-Rideau se convirtió en un verdadero ícono del arte de vivir a la francesa.

 

Fue cuando el Estado francés compró la propiedad a Charles-Marie- Christian de Biencourt, en 1905; el castillo quedó vacío y por décadas se expuso con muy poco mobiliario. El CMN se esmeró en redecorarlo con el ambiente que tenía en el siglo 19, su último periodo habitado, gracias a objetos que compró a la familia de Biencourt, y a muebles provenientes de las colecciones estatales de mobiliario.

 

“Se buscó el toque de autenticidad. Consultamos documentos de la época y fotografías de la familia, al grado que se mandaron fabricar tapices y cortinas con los mismos diseños”, detalló Clotilde Roy, encargada del inventario del castillo.

 

En uno de los niveles se reviven las fiestas de la época gracias a seis instalaciones de artistas contemporáneos que evocan banquetes renacentistas o espectáculos teatrales. La renovación también permitió restaurar la buhardilla histórica, una construcción de roble del siglo 16, en la que desde hace décadas anida una colonia de murciélagos, protegidos por la Liga de Defensa de las Aves.

 

Entre las innovaciones de esta nueva etapa destaca la sala pedagógica, la cual cuenta con una novedosa escenografía con explicaciones museográficas e históricas del lugar, imprescindible antes de iniciar la visita y captar toda la esencia de esta edificación del Renacimiento.

Escrito por Mónica Delgado / Agencia Reforma

Reportera de Reforma


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